hepatitis B
miércoles, 13 de julio de 2016
jueves, 20 de mayo de 2010
Hepatitis B
30.000 personas en Chile tienen el virus de la hepatitis B
Muchos no saben, o no toman conciencia y de ese modo propagan la enfermedad.Esta enfermedad puede ser tan grave como para causar la muerte,o pasar a una etapa crónica,posteriormente puede derivar en cirrosis o cancer al hígado.Además entre 60 y 100 mil presentan hepatitis C, según datos de la Asociación Chilena de Hepatología, Achhep, de los cuales 4 mil fallecen por cirrosis hepática, originada principal mente por la ingesta de alcohol.
El tratamiento oportuno de la hepatitis B y C, que son por transmisión parenteral (a través de sangre contaminada con el virus, transfusiones o uso de agujas contaminadas, y relaciones sexuales promiscuas) puede curar la infección en muchos casos, y detener o retrasar la evolución de la enfermedad. Por ello las medidas de prevención y educación son fundamentales.
Existe una vacuna para prevenir la infección por hepatitis B, incorporada al Plan Ampliado de Inmunización, y que se aplica a niños entre los tres y seis meses de edad. Y desde entonces se desarrolla también un plan piloto de tratamiento de hepatitis C, con pacientes Fonasa.
El virus se aloja en la sangre y fluidos corporales y puede sobrevivir en sangre fuera del cuerpo por más de una semana. Comparte las mismas vías de transmisión que el Sida, pero es mucho más potente, convirtiéndose la hepatitis B en una de las infecciones de transmisión sanguínea y sexual de mayor aumento en Chile y Latinoamérica.
Actualmente, los pacientes pueden ser detectados por una infección aguda y en su mayoría son tratados por la medicina general. En otras ocasiones, la presencia del virus se descubre en exámenes de control, al donar sangre o por síntomas específicos que los lleven a consulta médica.
Grupos de riesgo
Chile y México comparten las tasas más altas de Latinoamérica en cirrosis hepática, la cuarta causa de muerte en el país en pacientes de entre 45 y 64 años.
Personas con conductas homosexuales o heterosexuales promiscuas.Drogadictos que comparten agujas ,personas que se realizan tatuajes o piercing. Contactos familiares de aquellos infectados con el VHB. Los recién nacidos de madres infectadas con el VHB. Los pacientes sometidos a hemodiálisis; los trabajadores del área de salud en contacto con sangre o hemoderivados; los internos de instituciones correccionales y prisiones, y personas infectadas con VIH.
Muchos no saben, o no toman conciencia y de ese modo propagan la enfermedad.Esta enfermedad puede ser tan grave como para causar la muerte,o pasar a una etapa crónica,posteriormente puede derivar en cirrosis o cancer al hígado.Además entre 60 y 100 mil presentan hepatitis C, según datos de la Asociación Chilena de Hepatología, Achhep, de los cuales 4 mil fallecen por cirrosis hepática, originada principal mente por la ingesta de alcohol.
El tratamiento oportuno de la hepatitis B y C, que son por transmisión parenteral (a través de sangre contaminada con el virus, transfusiones o uso de agujas contaminadas, y relaciones sexuales promiscuas) puede curar la infección en muchos casos, y detener o retrasar la evolución de la enfermedad. Por ello las medidas de prevención y educación son fundamentales.
Existe una vacuna para prevenir la infección por hepatitis B, incorporada al Plan Ampliado de Inmunización, y que se aplica a niños entre los tres y seis meses de edad. Y desde entonces se desarrolla también un plan piloto de tratamiento de hepatitis C, con pacientes Fonasa.
El virus se aloja en la sangre y fluidos corporales y puede sobrevivir en sangre fuera del cuerpo por más de una semana. Comparte las mismas vías de transmisión que el Sida, pero es mucho más potente, convirtiéndose la hepatitis B en una de las infecciones de transmisión sanguínea y sexual de mayor aumento en Chile y Latinoamérica.
Actualmente, los pacientes pueden ser detectados por una infección aguda y en su mayoría son tratados por la medicina general. En otras ocasiones, la presencia del virus se descubre en exámenes de control, al donar sangre o por síntomas específicos que los lleven a consulta médica.
Grupos de riesgo
Chile y México comparten las tasas más altas de Latinoamérica en cirrosis hepática, la cuarta causa de muerte en el país en pacientes de entre 45 y 64 años.
Personas con conductas homosexuales o heterosexuales promiscuas.Drogadictos que comparten agujas ,personas que se realizan tatuajes o piercing. Contactos familiares de aquellos infectados con el VHB. Los recién nacidos de madres infectadas con el VHB. Los pacientes sometidos a hemodiálisis; los trabajadores del área de salud en contacto con sangre o hemoderivados; los internos de instituciones correccionales y prisiones, y personas infectadas con VIH.
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